Category: Brand & Consumer Experience

Comentario sobre el artículo “Starbucks Reinvents The Coffee Cup”

La experiencia con las marcas nos debe de suceder a través de todos los sentidos. Starbucks ya lo sabía y cuándo muchos podrían haberse preguntado qué más podía mejorar en sus tiendas, es cuándo tocan uno de los puntos más evidentes y al mismo tiempo el más importante, el vaso en el que bebes.

Starbucks Reinvents The Coffee Cup. fastcodesign.com

The coffee brand abandons its ubiquitous paper cup for a new highly styled version aimed at tea drinkers.

Tal vez Starbucks no es el mejor café, pero al sumar todos los puntos de contacto que van desde la apariencia exterior del lugar, las señales, la decoración, los muebles, la música, la barra, el orden de los productos, la lectura, el trato, el ticket, etc, etc. La suma de todo, sí hace al mejor café.

¿Puedes decir lo mismo de otros productos?, la verdad es que son contados.

¿Te imaginas cómo debería de ser la experiencia de pollo Bachoco o Pilgrims?, Los espectaculares de Bachoco son famosos, pero ya no son suficiente. Ni que decir de Gelatinas, Polvo para hornear o escobas. Todas y cada una de las categorías o familias de productos están llenas de oportunidades. La diferencia recae en como son vistas por los dueños, directores y mercadólogos, por las tiendas y por la gente que convive con ellas.

Claro, puedo suponer que muchos me van a decir que no se puede llegar a tanto. ¿Será?. Yo veo múltiples posibilidades y opciones. Aunque yo trabajo con empresas grandes y pequeñas estoy seguro que se puede llegar mucho más lejos, mucho mejor. Con detalles tan sencillos como… el vaso para llevar la bebida de Starbuck.

Mucho se habla de innovar, yo los invita innovar. A vivir conmigo este mundo del que tanto se habla de ideas, de nuevas soluciones. Ese mundo esta aquí y yo contigo.

Buen fin de semana.

Aquí el vínculo al artículo original.

http://www.fastcodesign.com/3020733/starbucks-reinvents-the-coffee-cup?partner=newsletter

Federico

Federico Hernández Ruiz
Consultor fundador en asimetagraf

En diseño estratégico para marcas y productos, 
diseñamos experiencias, impulsamos razones para actuar.
+52 (442) 161-2784 Ext. 101,

The Latin American and Hispanic Digital Opportunity: Are You Prepared? -Via: Juan Martinez at http://www.outbrain.com

JUAN

June 11, 2012

The burgeoning Latin American digital media market represents an amazing opportunity for content creators. Representing more than 7% of global Internet users, Latin America is home to emerging markets, Brazil and Argentina, where 79% and 28% of the population consumes content on the Web, respectively — a combined population of more than 100 million. If you add Mexico to the list, where 30% of the country’s 112 million people use the Internet, the list grows to 130 million Internet users.

In Latin America, Facebook accounted for 25% of all time spent online and social networking in general accounted for nearly 30% of online minutes at the end of the year, an increase of 9.5% over the past year. In addition to social media usage, online video consumption increased more than 10% across Brazil, Mexico, Argentina and Chile, and online retail visits increased 30%. The number of searches in 2011 increased 38% to more than 21 billion and, with an average of 173 searches per searcher, Latin America leads the globe in search frequency.

The U.S. Hispanic market represents an equally important demographic. More than 33 million Hispanics were online in September of last year, representing 15% of the U.S. online market, a demographic that is growing three times faster than the general market online. Eighty percent of online Hispanics use a search engine each month and 80% of online Hispanics visit Facebook each month.

Content creators must focus on the Latin American and U.S. Hispanic markets in order to maximize overall content viewership and engagement. Reaching English-speaking content consumers in the U.S. and south of the border has never been more important and will only become more important in the coming years. Moreover, creating and distributing Spanish-language content in the U.S. and Latin America is an equally important objective.

Understanding and working within these communities will enable brands and publishers to attract a portion of the world that will dominate digital content consumption in the coming years. The creation of relevant content and finding partners to help distribute that content must be among your top priorities.

With all of this in mind, Outbrain is honored to have been named the Top Digital Media Innovator in the Latin World at the 2012 Latin American Advertising and Media Awards at the Portada Hispanic Media Conference. The award honors companies in Latin America, the United States Hispanic market and Spain for excellence in media and digital advertising. We are particularly humbled to have been nominated alongside the following innovators:

  • Hunt Mobile Ads
  • Impaktu
  • Jumba Mobile Network
  • Kontextua
  • Matomy México
  • Netbangers
  • Premier Retail Networks México
  • Terra Live Music
  • Vostu

“So much of the Portada Conference focused on the power of storytelling and producing great content,” said Erik Cima, VP of Hispanic Markets at Outbrain. “Winning this award is satisfying because we’re playing a part in helping the Hispanic and Latin American markets surface and distribute that great content.”

Image via Captura Group

Link to original article: http://www.outbrain.com/blog/2012/06/the-latin-american-and-hispanic-digital-opportunity-are-you-prepared.html

Identidad y la propuesta de nuestras empresas.

Por: Federico Hernández Ruiz* Consultor, socio fundador en asimetagraf.

En nuestro entorno y quehacer como empresarios hay una constante que aparece una y otra vez, esta constante es como debe ser la propuesta. Nos referimos a la propuesta de servicio o a la propuesta de producto.

Muchos de nosotros como empresarios definimos un producto o servicio y creemos que lo que sigue es comercializarlo para lo cual están las áreas de mercadotecnia y ventas.

La verdad es que todos comenzamos haciendo una propuesta con lo que tenemos o lo que creemos que debe de ser, esto no es un mal inicio. Es más, es el mejor inicio que hay, solo que este debe estar enriquecido por un halo de duda. A lo que me refiero es, lo que hemos mandado al mercado es una propuesta y como tal puede ser bien solamente recibida, bien recibida o incluso puede ser rechazada. Si concebimos que lo que hicimos fue una propuesta y que estamos reconociendo lo que la gente o el mercado quiere, entonces podremos mejorar o cambiar nuestra propuesta. Y es justo ahí donde muchos nos atoramos. Creemos que lo que proponemos es lo adecuado y que solo debe ser mercadeado o vendido adecuadamente, pero eso no es del todo cierto.

Efectivamente, mercadotecnia nos ayudará muchísimo. Sus técnicas y procesos facilitarán la manera en que nos comunicamos con la gente pero siempre necesitará contar con la clara identidad de la empresa. Si esta identidad tiene oportunidades no atendidas, mercadotecnia y ventas se verán limitadas en sus capacidades para entregar un mensaje claro, contundente y con la fuerza necesaria no solo para entregar, sino para que la gente lo pida.

Les comparto, hacer una propuesta necesita incluir una palabra: “Valor”. Necesitamos hacer una propuesta de valor. En la cual está implícito un beneficio para la persona o entidad que va a usar o consumir el producto o servicio. Así es, nuestra propuesta debe beneficiar a alguien y por supuesto a nosotros también.

En este diálogo que existe entre lo que ofrecemos y entregamos, con quien recibe y usa, es donde muchos perdemos camino o dejamos de ver con claridad hacia dónde vamos. Creemos que si cambiamos nuestra propuesta, dejaremos de beneficiarnos, dejaremos de ser quiénes somos, perderemos nuestra identidad, la razón de ser. Yo les comparto que esto no es así.

La razón es que antes que nada, nuestras empresas y nosotros somos entes sociales y funcionamos en sistemas de convivencia. Nuestro intercambio es eso, un sistema en el que participan diferentes actores o elementos y todos construyen una experiencia que sucede.

Todos vivimos la empresa y sus productos. Al manejar un carro, no solo consideramos la marca, sentimos los asientos, olemos el interior del carro, escuchamos el motor, vemos los accesorios y tocamos las vestiduras, los asientos y el volante; al manejar, escuchamos el sonido de todo el carro en tránsito. En fin, es un sistema que vivimos con la marca y el modelo, sabemos que la identidad y su propuesta es la que nos gusta.

Es por está razón que nuestra propuesta y nuestra identidad están estrechamente relacionadas, necesitan reconocerse en un sistema en el que ante todo hay intercambios. Intercambios de productos y servicios por dinero, pero también hay emociones, relaciones, vivencias, espacios… Es un conjunto de elementos que debe tomarse en cuenta para reconocer con mayor claridad: quiénes somos, cómo participamos, cómo somos percibidos y lo mejor, cómo nos concebimos.

Es un sistema que está vivo y que puede moldearse o cambiarse en el momento que sea necesario.

Esta dinámica de vivencias le sucede tanto a la gran empresa como al micro empresario. Todos participamos y contribuimos en estos sistemas. Todos podemos cambiar y transformarnos para tener una mejor relación con nuestro entorno, para ser más competentes, si así lo queremos ver.

Podemos ser y tener la identidad que decidamos, para hacer la mejor propuesta al mercado. Una propuesta de valor que nos beneficia a todos.

Si reflexionamos sobre nuestra identidad como empresa y recordamos que la identidad se vive y sucede, entonces podemos relacionarla con el cómo queremos que esto suceda. Yo tomo como principio las características que definen ser competente y éstas son:

Parecer ser, ser y actitud

Todos conocemos empresas que podríamos colocar en esta definición. Es más, por ella tomamos muchas decisiones para relacionarnos con ella. Nuestras decisiones van desde el coche que usamos, el lugar en el que vivimos, el grupo con el que convivimos, etc. Como personas nos sucede exactamente igual. Convivimos en el sistema y llegamos a acuerdos o principios que nos guían para actuar.

La identidad de una empresa está estrechamente relacionada con su propuesta y es por ésta que podemos ver con claridad si nos propone un beneficio.

A todos nos ha pasado que hemos sentido desconfianza sobre un artículo, un servicio o una persona. Hay algo que no nos gusta. La respuesta está en cómo nos sucede ese contacto, cómo identificamos si nos conviene o no. La razón atrás es que el sistema está actuando y el conjunto de elementos que están participando no entregan un mensaje coherente y congruente. Sencillamente hay algo fuera de lugar. Y no digo que algo esté mal, digo que hay algo fuera de lugar, algo que desentona y que muy posiblemente necesite ajustarse.

Parecer ser, ser y actitud no son características que se dan por creación espontánea, son expresiones de la empresa. La empresa, sus empresarios y colaboradores construyen de manera cotidiana esta identidad.

La identidad por eso no se puede inventar o colocarse, la identidad es una expresión única de cada empresa. Como dice el dicho: “La mona aunque se vista de seda, mona se queda”, y la empresa no es ajena a este dicho.

Un buen ejemplo del manejo común de la identidad es la de crear un logotipo. Un logotipo puede servir para identificar a la empresa, para que la ubiquen solamente. Pero no llegará a ser una identidad hasta que contenga y represente a ese sistema dinámico que es la empresa. Un logotipo se transformará en identidad hecha marca al contener esa expresión cultural de empresa.

Una identidad puede tener diferentes propuestas, entendiendo propuesta de servicio o producto durante el tiempo. Además es la manera en que interactúa con su entorno. Una identidad es un proceso que nunca termina, que trasciende en el tiempo y contribuye a la construcción de una cultura.

Una identidad implica poder ofrecer un servicio desde el interior de su razón de ser.

Por quien somos, proponemos y resolvemos para tu beneficio, para el beneficio de todos.

Tener una identidad con una propuesta clara parece sencillo y sí lo es. Lo único que se requiere es disposición para reconocer que participamos en un sistema. En el cual tenemos características únicas por las que hacemos y ofrecemos un producto o servicio. Lo hacemos con una propuesta que corresponde a nosotros, gracias al proceso de reflexión constante, continuo y estructurado que hacemos. Tener identidad y una propuesta significa que hemos diseñado quiénes somos y cómo nos relacionamos.

El secreto está en el diseño.

La palabra clave es: “Diseñamos”. Diseñar no es otra cosa que recrear un proceso de reflexión que nos permite cuestionarnos el por qué hacemos lo que hacemos, cómo lo hacemos, para quién lo hacemos, qué esperamos y qué esperan de nuestro producto o servicio. Diseñar no es embellecer, no es acomodar para que se vea bien. Diseñar implica observar, reconocer, crear ideas, hipótesis, probar y experimentar.

Diseñar nos invita a instalar un proceso continuo de reflexión, capaz de alimentar a la empresa y expresarse en todas las áreas, incluyendo la manera en que se entregan o se brindan servicios. Identidad y propuesta requieren ser definidos por diseñadores. Si eres empresario, este es el momento de comenzar a diseñar tu empresa, sus productos y servicios. Con ello podrás contar con una de los capitales más grandes que una empresa puede tener: el ser querida, deseada o admirada. Podrás lograr con tu empresa ser la razón por la que muchas personas conducen sus vidas, ser un contribuyente de valores y riqueza en la sociedad. Con tu aportación, la sociedad entera te retribuirá con lealtad y con sentido de pertenencia. La gente adentro y afuera de la empresa se sentirá orgullosa de pertenecer a ella, a tu empresa.

Ahora sí, si en tus planes está darle identidad a tu empresa y crear una propuesta, acompáñate de los diseñadores adecuados como lo son los consultores de la comisión de Consultores de Coparmex en Querétaro. Más de uno podrá acompañarte, pero sobre todo, podrás liberarte de los mitos que te detienen.

Si decides contratar a un diseñador para crear una imagen que te identifique, cuida que no sea solo un embellecedor o creador de disfraces. Con él o sin él, saldrá a relucir la verdadera identidad de quién eres y cómo es tu empresa.

 

* D.G. Federico Hernández Ruiz

Socio fundador y Consultor en Identidad estratégica en asimetagraf y representante para la CGTFL en México de Duraznos, Nectarinas y Ciruelas California

Como consultor se destaca en la creación de sistemas de identidad especializado en productos de consumos. Su trayectoria cuenta con más de 20 años de experiencia y ha colabora desde grandes transnacionales hasta pequeñas y micro empresas. Algunas de éstas son: Kellogg’s, Heinz, La Perla, Grupo Pando, entre otros.

Actualmente representa a la California Grape and Tree Fruit League “CGTFL” para la promoción de duraznos, nectarinas y ciruelas California en México. https://www.facebook.com/CaliforniaDNC

Para conocer más de asimetagraf y su propuesta, favor de entrar a: http://www.asimetagraf.com

Para contactar a Federico y conocer más sobre su trayectoria, entrar a: http://www.linkedin.com/in/federicohernandezruiz

Gracias a Doralis Herrera por su corrección de estilo. Sin su ayuda, estás líneas serían caóticas.

Competitive Benchmark | Viaᔥ Blog AMAI

POR: AGUSTÍN CASTAÑEDA RAMÍREZ, Viaᔥ AMAI

master-research

De acuerdo con el estudio global From Stretched to Strengthened realizado recientemente por IBM mediante entrevistas face to face con más de 1,734 CMO´s ( Chief Marketing Officers) pertenecientes a empresas de cerca de una veintena de industrias en 64 países, para entender qué están haciendo a fin de enfrentar las transformaciones en los mercados y la nueva dinámica del entorno de los negocios, destaca que entre las fuentes que brindan información para la toma de decisiones estratégicas y orientar la dirección de las mismas, se encuentra la investigación de mercados como la herramienta más frecuentemente utilizada para obtener información sobre el mercado, la propia organización, los consumidores y el entorno competitivo.

Después de la investigación de mercados, y ocupando el segundo lugar, los directivos siguen a la letra los lineamientos corporativos establecidos por las matrices y en tercera posición de importancia recurren al Competitive Benchmark.

Siguen en orden de importancia las métricas sobre los consumidores y los análisis generados por las áreas de marketing y el flujo defeedback generado por los mismos consumidores a través de los touch points de las organizaciones, entre otras múltiples fuentes de información.

No obstante, el presente artículo se enfocará a la utilización del Competitive Benchmark como herramienta de análisis y soporte a la gestión de las áreas de marketing, servicio, canales, desarrollo de producto, factor humano y otras relacionadas con el producto y los procesos comerciales para la entrega al consumidor.

El Benchmark es una herramienta, como sabemos introducida por Xerox, para realizar evaluaciones de carácter comparativo y determinar la posición competitiva de una práctica comercial en relación con las de otros oferentes –normalmente competidores– o en relación al state of the art; busca detectar las brechas existentes en los productos y procesos de las empresas, para generar acciones que reduzcan sus gapscon las best practices.

A través de la aplicación sistemática del Competitive Benchmark es posible comparar y analizar, desde la perspectiva del cliente o del negocio:

La oferta comercialProductosServiciosSolucionesLos procesos de atención y entrega del servicio en los distintos canalesEl modelo de atención y desempeño de los touch pointsLa atención postventa

Entre otros procesos críticos que permitan la operación exitosa de la compañía.

En la etapa de planeación para el desarrollo del Competitive Benchmark, las unidades o departamentos de una empresa deben determinar qué se quiere comparar, con quién y los factores a considerar dentro de la evaluación; definir los parámetros y condiciones de la evaluación, así como los criterios que seguirán los evaluadores, esto con el propósito de brindarle mayor objetividad a la evaluación y reducir el sesgo subjetivo, particularmente en la calificación de procesos realizados por las personas durante su interacción con los clientes.

Con la intención de aportar algunos elementos a los gerentes e investigadores que ilustren esta técnica de análisis, brindamos algunos ejemplos para un Competitive Benchmark de producto.

El primer paso es determinar los factores a evaluar:
– Portafolio de productos y servicios
– Procesos
– Requisitos
– Características y atributos
– Condiciones comerciales
– Funcionalidad
– Desempeño
– Beneficios
– Garantías, etcétera

Para analizar los procesos comerciales, es posible comparar entre algunas otras variables:
– Modelo de atención
– Calidad en el servicio
Touch points
Performance
Conocimiento y dominio de la oferta
Orientación al cross selling

– Proceso de venta postventa
– Seguimiento
Interacciones con el consumidor
Interacciones con los proveedores

Un elemento clave es que el Competitive Benchmark debe generar información accionable y de forma sistemática para que las áreas responsables implementen a la brevedad los cambios y ajustes pertinentes, por ello es importante dimensionar en una primera instancia el alcance de esta práctica; debemos preguntarnos entonces:

¿Con quién me comparo?
Mi empresa. ¿Cuáles son las brechas en relación con los protocolos de servicio, las políticas de venta, la calidad de los productos, la entrega del servicio?

Líder del mercado. Es generalmente la referencia para cualquier empresa y quitarle participación del mercado es el objetivo.

Best practices. Las mejores prácticas pueden ser nacionales o internacionales, ya sea competencia funcional o algún modelo de una industria diversa, pero representa un modelo a seguir.
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Con la incorporación de las plataformas digitales a los negocios, el Competitive Benchmark adopta una clara dimensión digital, toda vez que el espacio virtual se ha convertido, a un ritmo excesivamente acelerado, en un campo más donde las marcas disputan su liderazgo comercial con los consumidores que han adoptado los patrones digitales en su estilo de vida y consumo.

En la imagen inferior, que es una matriz de competitividad, observamos el performance de las principales marcas fabricantes de automóviles en el ámbito online, como resultado de un análisis de Digital Intelligence, en el cual se observa claramente la posición de cada competidor y las brechas en relación con las variables de audiencia y tiempo de permanencia.
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Beneficios tangibles del Competitive Benchmark

Con la adopción y empleo sistemático de esta herramienta es posible:

– Desarrollar ventajas competitivas sostenibles y definir estrategias de mercado acordes con la dinámica del entorno competitivo en el cual participa la empresa; a partir del conocimiento de nuestra posición, es curioso conocer que existen hoy en día, negocios que ignoran las aplicaciones y beneficios de esta herramienta.

– Detectar los factores clave en los procesos de atención y venta proporcionados a los consumidores; generalmente mediante capacitación y programas de incentivos, disminuir o eliminar los momentos críticos y establecer un sistema de monitoreo del desempeño con énfasis en los mismos.

– Proporcionar capacitación a la fuerza de ventas; desarrollar un sistema de certificación y evaluación constante del desempeño, para atender con oportunidad las brechas en el cumplimiento de los estándares de servicio y protocolo de atención.
– Mediante un análisis FODA generar acciones concretas para atender las debilidades y aprovechar las oportunidades en el mercado.

Competitive Benchmark paso por paso

Determinar los pasos a seguir como parte de las actividades para definir los métodos de evaluación, alcance, factores de ponderación y criterios de calificación.
Es necesario asimismo definir con quién nos queremos comparar, siendo posible confrontar nuestros procesos para mejorar la calidad, la eficiencia y la efectividad.
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El valor cuantitativo del Competitive Benchmark es un factor para el que es conveniente parametrizar correctamente los criterios de evaluación, de tal forma que nos arroje una lectura objetiva y confiable de la posición que tenemos en relación con otras prácticas.
Con la medición de cada uno de los factores del Competitive Benchmark es posible identificar claramente la posición de nuestros productos, procesos o servicios respecto de las demás prácticas analizadas, lo cual nos dará al finalizar, una visión de las brechas detectadas, en la tabla de abajo, el competidor 1 (C1), presenta un área de oportunidad en el factor de funcionalidad.

Los directivos y tomadores de decisión deben reconocer que el Competitive Benchmark es un recurso clave que puede adoptar cualquier organización para conocer su posición competitiva actual y desarrollar la estrategia y acciones puntuales, para mantener ventajas competitivas sostenibles.

Semblanza
Agustín Castañeda Ramírez es director comercial de MASTER Research; por sus actividades profesionales cuenta con poco tiempo libre, el que dedica a la lectura, particularmente sobre temas histórics que le apasionan, y a su hija, con la que día a día aprende a ser padre de una adolescente.

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Identidad y la propuesta de nuestras empresas.

Por: Federico Hernández Ruiz

En nuestro entorno y quehacer como empresarios hay una constante que aparece una y otra vez, esta constante es como debe ser la propuesta. Nos referimos a la propuesta de servicio o a la propuesta de producto.

Muchos de nosotros como empresarios definimos un producto o servicio y creemos que lo que sigue es comercializarlo para lo cual están las áreas de mercadotecnia y ventas.

La verdad es que todos comenzamos haciendo una propuesta con lo que tenemos o lo que creemos que debe de ser, esto no es un mal inicio. Es más, es el mejor inicio que hay, solo que este debe estar enriquecido por un halo de duda. A lo que me refiero es, lo que hemos mandado al mercado es una propuesta y como tal puede ser bien solamente recibida, bien recibida o incluso puede ser rechazada. Si concebimos que lo que hicimos fue una propuesta y que estamos reconociendo lo que la gente o el mercado quiere, entonces podremos mejorar o cambiar nuestra propuesta. Y es justo ahí donde muchos nos atoramos. Creemos que lo que proponemos es lo adecuado y que solo debe ser mercadeado o vendido adecuadamente, pero eso no es del todo cierto.

Efectivamente, mercadotecnia nos ayudará muchísimo. Sus técnicas y procesos facilitarán la manera en que nos comunicamos con la gente pero siempre necesitará contar con la clara identidad de la empresa. Si esta identidad tiene oportunidades no atendidas, mercadotecnia y ventas se verán limitadas en sus capacidades para entregar un mensaje claro, contundente y con la fuerza necesaria no solo para entregar, sino para que la gente lo pida.

Les comparto, hacer una propuesta necesita incluir una palabra: “Valor”. Necesitamos hacer una propuesta de valor. En la cual está implícito un beneficio para la persona o entidad que va a usar o consumir el producto o servicio. Así es, nuestra propuesta debe beneficiar a alguien y por supuesto a nosotros también.

En este diálogo que existe entre lo que ofrecemos y entregamos, con quien recibe y usa, es donde muchos perdemos camino o dejamos de ver con claridad hacia dónde vamos. Creemos que si cambiamos nuestra propuesta, dejaremos de beneficiarnos, dejaremos de ser quiénes somos, perderemos nuestra identidad, la razón de ser. Yo les comparto que esto no es así.

La razón es que antes que nada, nuestras empresas y nosotros somos entes sociales y funcionamos en sistemas de convivencia. Nuestro intercambio es eso, un sistema en el que participan diferentes actores o elementos y todos construyen una experiencia que sucede.

Todos vivimos la empresa y sus productos. Al manejar un carro, no solo consideramos la marca, sentimos los asientos, olemos el interior del carro, escuchamos el motor, vemos los accesorios y tocamos las vestiduras, los asientos y el volante; al manejar, escuchamos el sonido de todo el carro en tránsito. En fin, es un sistema que vivimos con la marca y el modelo, sabemos que la identidad y su propuesta es la que nos gusta.

Es por está razón que nuestra propuesta y nuestra identidad están estrechamente relacionadas, necesitan reconocerse en un sistema en el que ante todo hay intercambios. Intercambios de productos y servicios por dinero, pero también hay emociones, relaciones, vivencias, espacios… Es un conjunto de elementos que debe tomarse en cuenta para reconocer con mayor claridad: quiénes somos, cómo participamos, cómo somos percibidos y lo mejor, cómo nos concebimos.

Es un sistema que está vivo y que puede moldearse o cambiarse en el momento que sea necesario.

Esta dinámica de vivencias le sucede tanto a la gran empresa como al micro empresario. Todos participamos y contribuimos en estos sistemas. Todos podemos cambiar y transformarnos para tener una mejor relación con nuestro entorno, para ser más competentes, si así lo queremos ver.

Podemos ser y tener la identidad que decidamos, para hacer la mejor propuesta al mercado. Una propuesta de valor que nos beneficia a todos.

Si reflexionamos sobre nuestra identidad como empresa y recordamos que la identidad se vive y sucede, entonces podemos relacionarla con el cómo queremos que esto suceda. Yo tomo como principio las características que definen ser competente y éstas son:

“Parecer ser, ser y actitud”

Todos conocemos empresas que podríamos colocar en esta definición. Es más, por ella tomamos muchas decisiones para relacionarnos con ella. Nuestras decisiones van desde el coche que usamos, el lugar en el que vivimos, el grupo con el que convivimos, etc. Como personas nos sucede exactamente igual. Convivimos en el sistema y llegamos a acuerdos o principios que nos guían para actuar.

La identidad de una empresa está estrechamente relacionada con su propuesta y es por ésta que podemos ver con claridad si nos propone un beneficio.

A todos nos ha pasado que hemos sentido desconfianza sobre un artículo, un servicio o una persona. Hay algo que no nos gusta. La respuesta está en cómo nos sucede ese contacto, cómo identificamos si nos conviene o no. La razón atrás es que el sistema está actuando y el conjunto de elementos que están participando no entregan un mensaje coherente y congruente. Sencillamente hay algo fuera de lugar. Y no digo que algo esté mal, digo que hay algo fuera de lugar, algo que desentona y que muy posiblemente necesite ajustarse.

Parecer ser, ser y actitud no son características que se dan por creación espontánea, son expresiones de la empresa. La empresa, sus empresarios y colaboradores construyen de manera cotidiana esta identidad.

La identidad por eso no se puede inventar o colocarse, la identidad es una expresión única de cada empresa.

Como dice el dicho: “La mona aunque se vista de seda, mona se queda”, y la empresa no es ajena a este dicho.

Un buen ejemplo del manejo común de la identidad es la de crear un logotipo. Un logotipo puede servir para identificar a la empresa, para que la ubiquen solamente. Pero no llegará a ser una identidad hasta que contenga y represente a ese sistema dinámico que es la empresa. Un logotipo se transformará en identidad hecha marca al contener esa expresión cultural de empresa.

Una identidad puede tener diferentes propuestas, entendiendo propuesta de servicio o producto durante el tiempo. Además es la manera en que interactúa con su entorno. Una identidad es un proceso que nunca termina, que trasciende en el tiempo y contribuye a la construcción de una cultura.

Una identidad implica poder ofrecer un servicio desde el interior de su razón de ser. -Por quien somos, proponemos y resolvemos para tu beneficio, para el beneficio de todos-.

Tener una identidad con una propuesta clara parece sencillo y sí lo es. Lo único que se requiere es disposición para reconocer que participamos en un sistema. En el cual tenemos características únicas por las que hacemos y ofrecemos un producto o servicio. Lo hacemos con una propuesta que corresponde a nosotros, gracias al proceso de reflexión constante, continuo y estructurado que hacemos. Tener identidad y una propuesta significa que hemos diseñado quiénes somos y cómo nos relacionamos.

El secreto está en el diseño. La palabra clave es: “Diseñamos”. Diseñar no es otra cosa que recrear un proceso de reflexión que nos permite cuestionarnos el por qué hacemos lo que hacemos, cómo lo hacemos, para quién lo hacemos, qué esperamos y qué esperan de nuestro producto o servicio. Diseñar no es embellecer, no es acomodar para que se vea bien. Diseñar implica observar, reconocer, crear ideas, hipótesis, probar y experimentar.

Diseñar nos invita a instalar un proceso continuo de reflexión, capaz de alimentar a la empresa y expresarse en todas las áreas, incluyendo la manera en que se entregan o se brindan servicios. Identidad y propuesta requieren ser definidos por diseñadores. Si eres empresario, este es el momento de comenzar a diseñar tu empresa, sus productos y servicios. Con ello podrás contar con una de los capitales más grandes que una empresa puede tener: el ser querida, deseada o admirada.

Podrás lograr con tu empresa ser la razón por la que muchas personas conducen sus vidas, ser un contribuyente de valores y riqueza en la sociedad. Con tu aportación, la sociedad entera te retribuirá con lealtad y con sentido de pertenencia. La gente adentro y afuera de la empresa se sentirá orgullosa de pertenecer a ella, a tu empresa.

Ahora sí, si en tus planes está darle identidad a tu empresa y crear una propuesta, acompáñate de los diseñadores adecuados como lo son los consultores de la comisión de Consultores de Coparmex en Querétaro. Más de uno podrá acompañarte, pero sobre todo, podrás liberarte de los mitos que te detienen.

Si decides contratar a un diseñador para crear una imagen que te identifique, cuida que no sea solo un embellecedor o creador de disfraces. Con él o sin él, saldrá a relucir la verdadera identidad de quién eres y cómo es tu empresa.

D.G. Federico Hernández RuizSocio fundador y Consultor en Identidad estratégica en asimetagraf y representante para la CGTFL en México de Duraznos, Nectarinas y Ciruelas California

Como consultor se destaca en la creación de sistemas de identidad especializado en productos de consumos. Su trayectoria cuenta con más de 20 años de experiencia y ha colabora desde grandes transnacionales hasta pequeñas y micro empresas. Algunas de éstas son: Kellogg’s, Heinz, La Perla, Grupo Pando, entre otros.

Actualmente representa a la California Grape and Tree Fruit League “CGTFL” para la promoción de duraznos, nectarinas y ciruelas California en México. https://www.facebook.com/CaliforniaDNC

Para conocer más de asimetagraf y su propuesta, favor de entrar a: http://www.asimetagraf.com

Para contactar a Federico y conocer más sobre su trayectoria, entrar a: http://www.linkedin.com/in/federicohernandezruiz

Meaning Is Healthier Than Happiness | Viaᔥ theatlantic.com

People who are happy but have little-to-no sense of meaning in their lives have the same gene expression patterns as people who are enduring chronic adversity.

AUG 1 2013, 8:00 AM ET
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priyaswtc/Flickr

For at least the last decade, the happiness craze has been building. In the last three months alone, over 1,000 books on happiness were released on Amazon, including Happy MoneyHappy-People-Pills For All, and, for those just starting out, Happiness for Beginners.

One of the consistent claims of books like these is that happiness is associated with all sorts of good life outcomes, including — most promisingly — good health. Many studies have noted the connection between a happy mind and a healthy body — the happier you are, the better health outcomes we seem to have. In a meta-analysis (overview) of 150 studies on this topic, researchers put it like this: “Inductions of well-being lead to healthy functioning, and inductions of ill-being lead to compromised health.”

But a new study, just published in the Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) challenges the rosy picture. Happiness may not be as good for the body as researchers thought. It might even be bad.

Of course, it’s important to first define happiness. A few months ago, I wrote a piece called “There’s More to Life Than Being Happy” about a psychology study that dug into what happiness really means to people. It specifically explored the difference between a meaningful life and a happy life.

It seems strange that there would be a difference at all. But the researchers, who looked at a large sample of people over a month-long period, found that happiness is associated with selfish “taking” behavior and that having a sense of meaning in life is associated with selfless “giving” behavior.

“Happiness without meaning characterizes a relatively shallow, self-absorbed or even selfish life, in which things go well, needs and desire are easily satisfied, and difficult or taxing entanglements are avoided,” the authors of the study wrote. “If anything, pure happiness is linked to not helping others in need.” While being happy is about feeling good, meaning is derived from contributing to others or to society in a bigger way. As Roy Baumeister, one of the researchers, told me, “Partly what we do as human beings is to take care of others and contribute to others. This makes life meaningful but it does not necessarily make us happy.”

The new PNAS study also sheds light on the difference between meaning and happiness, but on the biological level. Barbara Fredrickson, a psychological researcher who specializes in positive emotions at the University of North Carolina-Chapel Hill, and Steve Cole, a genetics and psychiatric researcher at UCLA, examined the self-reported levels of happiness and meaning in 80 research subjects.

Happiness was defined, as in the earlier study, byfeeling good. The researchers measured happiness by asking subjects questions like “How often did you feel happy?” “How often did you feel interested in life?” and “How often did you feel satisfied?” The more strongly people endorsed these measures of “hedonic well-being,” or pleasure, the higher they scored on happiness.

Meaning was defined as an orientation to something bigger than the self. They measured meaning by asking questions like “How often did you feel that your life has a sense of direction or meaning to it?”, “How often did you feel that you had something to contribute to society?”, and “How often did you feel that you belonged to a community/social group?” The more people endorsed these measures of “eudaimonic well-being” — or, simply put, virtue — the more meaning they felt in life.

After noting the sense of meaning and happiness that each subject had, Fredrickson and Cole, with their research colleagues, looked at the ways certain genes expressed themselves in each of the participants. Like neuroscientists who use fMRI scanning to determine how regions in the brain respond to different stimuli, Cole and Fredrickson are interested in how the body, at the genetic level, responds to feelings of happiness and meaning.

Cole’s past work has linked various kinds of chronic adversity to a particular gene expression pattern. When people feel lonely, are grieving the loss of a loved one, or are struggling to make ends meet, their bodies go into threat mode. This triggers the activation of a stress-related gene pattern that has two features: an increase in the activity of proinflammatory genes and a decrease in the activity of genes involved in anti-viral responses.

“You have a forward-looking immune system,” Fredrickson told me, “If you have a long track record of adversity, it prepares you for bacterial infections. For our ancestors, loneliness and adversity were associated with bacterial infections from wounds with predators and fights with conspecifics.” On the other hand, if you are doing well and having a lot of healthy social connections, your immune system shifts forward to prepare you for viruses, which you’re more likely to contract if you’re interacting with a lot of people.

What does this have to do with happiness?

Cole and Fredrickson found that people who are happy but have little to no sense of meaning in their lives — proverbially, simply here for the party — have the same gene expression patterns as people who are responding to and enduring chronic adversity. That is, the bodies of these happy people are preparing them for bacterial threats by activating the pro-inflammatory response. Chronic inflammation is, of course, associated with major illnesses like heart disease and various cancers.

“Empty positive emotions” — like the kind people experience during manic episodes or artificially induced euphoria from alcohol and drugs — ”are about as good for you for as adversity,” says Fredrickson.

It’s important to understand that for many people, a sense of meaning and happiness in life overlap; many people score jointly high (or jointly low) on the happiness and meaning measures in the study. But for many others, there is a dissonance — they feel that they are low on happiness and high on meaning or that their lives are very high in happiness, but low in meaning. This last group, which has the gene expression pattern associated with adversity, formed a whopping 75 percent of study participants. Only one quarter of the study participants had what the researchers call “eudaimonic predominance” — that is, their sense of meaning outpaced their feelings of happiness.

This is too bad given the more beneficial gene expression pattern associated with meaningfulness. People whose levels of happiness and meaning line up, and people who have a strong sense of meaning but are not necessarily happy, showed a deactivation of the adversity stress response. Their bodies were not preparing them for the bacterial infections that we get when we are alone or in trouble, but for the viral infections we get when surrounded by a lot of other people.

Fredrickson’s past research, described in her two books, Positivity and Love 2.0, has mapped the benefits of positive emotions in individuals. She has found that positive emotions broaden a person’s perspective and buffers people against adversity. So it was surprising to her that hedonistic well-being, which is associated with positive emotions and pleasure, did so badly in this study compared with eudaimonic well-being.

“It’s not the amount of hedonic happiness that’s a problem,” Fredrickson tells me, “It’s that it’s not matched by eudaimonic well-being. It’s great when both are in step. But if you have more hedonic well-being than would be expected, that’s when this [gene] pattern that’s akin to adversity emerged.”

The terms hedonism and eudaimonism bring to mind the great philosophical debate, which has shaped Western civilization for over 2,000 years, about the nature of the good life. Does happiness lie in feeling good, as hedonists think, or in doing and being good, as Aristotle and his intellectual descendants, the virtue ethicists, think? From the evidence of this study, it seems that feeling good is not enough. People need meaning to thrive. In the words of Carl Jung, “The least of things with a meaning is worth more in life than the greatest of things without it.” Jung’s wisdom certainly seems to apply to our bodies, if not also to our hearts and our minds.

Link to the original article: http://www.theatlantic.com/health/archive/2013/08/meaning-is-healthier-than-happiness/278250/

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